Lamentos, tristezas, dolores, vacíos, llantos y muertes: 34 años de la tragedia de Armero

Un día que nadie quisiera repetir. Lamentos, tristezas, dolores, vacíos, llantos y muertes se vivieron hace 34 años en Armero. Una tragedia que será inolvidable.

Un 13 de noviembre del año 1985 una avalancha de lodo, agua y lava bajó rápidamente del Volcán Nevado del Ruiz para apagar la vida de cientos de personas que vivían en Armero, un municipio del Departamento del Tolima.

Para ese entonces, eran alrededor de 40.000 habitantes de los cuales, lamentablemente, alrededor de 25.000 personas murieron. Un hecho que marcó la historia de todos los colombianos, se ha convertido en la peor catástrofe del país.

Armero está localizado a 48 kilómetros del Nevado del Ruiz y a 169 kilómetros de Bogotá. Para ese entonces, se destacaba por ser la tercera población más grande del Departamento del Tolima.

Asimismo, se caracterizaba por ser el municipio más calmado, agradable y próspero del Tolima. Además, en sus alrededores tenía el Parque Los Fundadores, el cual funcionaban los bancos Cafeteros, del Comercio y la Caja Agraria.

Después de 34 años persiste el dolor de quienes vivieron en carne propia ese duro acontecimiento o de quienes perdieron a familiares o allegados en el mismo.

Aún nos queda la imagen intacta de la pequeña niña Omayra Sánchez que, con tan solo 13 años, luchó hasta el último momento para sobrevivir. Ella duró 3 días atrapada entre el lodo y material desecho de su propia casa.

 

Mientras ella conservaba la esperanza de salvarse, las cámaras de televisión transmitían minuto a minuto sus últimas horas de vida. Ella, con valentía y dignidad estuvo haciendo todo lo que los socorristas le indicaban.

Luego de 60 horas, murió; frente a cámaras, periodistas y socorristas. Personal médico dice que pudo haber sido resultado de hipotermia o gangrena.

De acuerdo con la recopilación audiovisual, se puede ver cómo Omayra dice lo siguiente antes de morir:

“¡Mamá! ¿Si me escuchas? Yo creo que sí, reza para que yo pueda caminar y esta gente me ayude. Mami te quiere mucho mi papi, mi hermano y yo. Adiós madre”.

Así como la guerrera Omayra Sánchez, miles de personas murieron luchando por salvarse. Algo en común nos dejaron como enseñanza: aprender a valorar lo que se tiene.

34 años después…

Hoy, 34 años después y como es de costumbre, quienes sobrevivieron o quienes perdieron algunos de sus familiares aquel día, se reúnen cada año para hacer homenaje a aquellos guerreros que murieron de una manera trágica.

“Cada año es lo mismo: misas, recuerdos y hasta promesas de cambiarle la cara a estas ruinas que nadie cuida ni valora”, sostuvo una mujer nacida en Armero. Ella viajó desde Bogotá para visitar a 8 de sus familiares que murieron sepultados por el lodo en esté trágico hecho.

Así como la señora, miles de peregrinos de Bogotá, Medellín, Ibagué rinden homenaje a las 25.000 víctimas que dejó esa catástrofe.

Por lo que algunas de las familias les expresan a medios de comunicación locales que: “hemos llorado mucho a nuestros familiares muertos y cada año venimos a acompañarlos en sus tumbas, a estar un día junto a sus mejores recuerdos”.

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