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Colombia, un país que marcha y marcha, pero no avanza

¿Cuántas veces, en los último cinco años, usted ha participado en una marcha? Si se tardó más de un minuto en responder, es porque han sido demasiadas. Particularmente, las únicas veces que he ‘marchado’, ha sido cuando he participado en el desfile del Orgullo LGBTI. Porque es una causa en la que creo y una comunidad a la que pertenezco.

Respeto a quienes tienen la firme convicción de que marchando se puede cambiar la situación del país. Aunque es claro que no se puede. A la mayoría los mueve la fe. Y la fe, es algo con lo que no me gusta meterme.

En los últimos cinco años, los colombianos han salido a marchar aproximadamente 57 veces. Sin contar las marchas anuales del día del trabajo. Entre manifestaciones en contra de la privatización de la educación. Marchas por la paz lideradas por la derecha. Marchas en contra de la ideología de género lideradas por las iglesias cristianas. Manifestaciones en contra o a favor del aborto. Marchas de odio. Marchas de amor. Marchas y más marchas.

Colombia es uno de los países en donde más se marcha. Se pensaría que con tanta ‘marchadera’, el país avanzaría y hoy seriamos mejor que en 2002. Pero, lamentablemente no es así. La marcha de ayer, dio cuenta de eso. Una manifestación que se supone sería a favor de la paz y la vida. Se trasformó en un trampolín político perfecto para la derecha. En donde sus líderes mostraron quienes son realmente. No es que no lo supiéramos ya. Pero, al parecer, para ellos era necesario un ‘recorderis’. Ya lo vimos en todos los demás medios y en las redes sociales. Personas insultando a otras por llevar determinada camiseta o cantar determinadas arengas.

Una marcha que (repito) se supone era por la paz, se tornó violenta y mezquina. Pero esta no es la primera vez que la derecha lidera este tipo de manifestaciones, aprovechando la consternación nacional. Y termina siendo un ruin evento político.

Marcha contra el terrorismos (un remake).

Ya en 2008, exactamente el 4 de febrero. Gente cercana al ese entonces, presidente Álvaro Uribe, organizaron una marcha en contra de la guerrilla de las Farc. Después de que se dieran a conocer las condiciones humanas en las que estaban los secuestrados. Los medios, en especial el diario El Tiempo y RCN, se encargaron de convocar a los colombianos para que salieran a las calles.

Marcha 2008
Foto tomada de Revista Semana.

Día y noche, durante las semanas previas a ese 4 de febrero, los medios le recordaban a los ciudadanos que, salir a marchar los convertía en buenas personas. En gente que se preocupaba por el prójimo. Y que nos unía a todos como un país contra de un enemigo en común; las Farc.

Quienes no se dejaron persuadir por el gobierno y los medios de comunicación, y optaron por no salir a marchar. Fueron tachados como inhumanos y terroristas. ¿Es como un ‘daje vu’, cierto?

Lo mismo pasó con la marcha de ayer. El gobierno del presidente Duque volvió la marcha una perfecta propaganda política de su temprana y ‘embolatada’ gestión. Los colombianos que en las redes sociales la promocionaban lo hacían con la falsa e ingenua consigna de ser una ‘marcha por la paz’. Y a quienes no asistimos, nos tacharon de terroristas, enemigos de la paz y rencorosos.

¿Los que participan activamente en estas marchas, son mejores personas que los que no lo hacemos?

La marcha del silencio.

marcha del silencio
Foto tomada de El Tiempo.

Decir que marchar no sirve para nada. Sería mezquino. Hay marchas en la historia del país que de verdad han sentado un precedente. Como la del 7 de febrero de 1948. Liderada por Jorge Eliecer Gaitán, en la que miles de bogotanos se congregaron en la Plaza de Bolívar, con pañuelos negros y se quedaron en silencio absoluto por varios minutos, como rechazo a la violencia sistemática en contra de los liberales. La Marcha del silencio, así fue bautizada.,

Marcha por la supervivencia.

marcha embera katios
Foto tomada de El Tiempo

En 1998, 300 integrantes de la comunidad Embera Katios, marcharon por toda la carrera séptima en Bogotá. Exigiéndole al gobierno de Andrés Pastrana, que se respetara una tutela que protegía su derecho a la supervivencia, la integridad étnica, cultural, social y económica. Fue una marcha como ninguna otra. Todos vestidos con sus trajes característicos y las mujeres cargando sus bebés en brazos. No hubo ni un solo líder político acompañándolos. ¿Por qué sería?

La marcha del profesor.

 

¿Se acuerdan del profesor Gustavo Moncayo? En 2007, Moncayo emprendió una larga caminata desde Sandoná, Nariño hasta Bogotá. Pidiendo que el gobierno nacional y la guerrilla de las Farc llegaran a un acuerdo de paz. Para así, poder volver a ver a su hijo, secuestrado por el grupo insurgente.

Las marchas estudiantiles.

marcha estudiantil

El 2018 será recordado como el año en el que los estudiantes se rebelaron. Al ser amenazado el presupuesto para la educación, en especial el arte y el deporte. Miles de estudiantes en todo el país marcharon en diferentes ocasiones para exigirle al gobierno, respetar la educación pública. Hasta el momento, hay algunas universidades que siguen en paro. Algo quedó claro con las marchas estudiantiles. Los jóvenes no se van a dejar.

¿Marchar o no marchar? Esa es la cuestión. Salir a las calles a caminar cuadras interminables, bajo el fuerte sol. Apoyando una lucha en la que se cree. Sea política, social, cultural o sexual. Marchar para decir ‘estoy aquí’. Marchar por los que ya no pueden marchar. Movilizarse, para que algún día, por fin, el país avance.

 

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