La triste realidad de nuestra sociedad, discriminan a humilde campesino

El pasado lunes 7 de mayo en un restaurante en la ciudad de Medellín se vivió un caso de discriminación contra un humilde campesino, el cual para ganarse el sustento diario toca hermosas canciones con su guitarra en los restaurantes.

En nuestro país ocurren casos de discriminación a cada instante, pero son tantos los casos que nos hemos vuelto indolentes, ya nos da lo mismo, hemos llegado al punto que nos duele más lo que pasa en otro país, que lo que pasa con nuestros hermanos, nuestros compatriotas.

Valeria Lotero, una artista plástica compartió recientemente en su Facebook un caso de discriminación, donde en carne propia vivió como a un humilde campesino que ella y su compañero de trabajo invitaron a almorzar.

Todo inicio cuando Don José llego al restaurante para tocar 2 hermosas canciones, una de ella fue “Mamá vieja” de los Visconti, lo cual la conmovió mucho, pues vio en él las ganas y el empeño de ganarse la vida honradamente sin importar su edad.

Al finalizar la “serenata” ofrecida por don José, Valeria y su compañero le preguntaron si ya había almorzado a lo que el respondió que no, así que el compañero de Valeria sin dudarlo le indico: “Ah, entonces siéntese en la mesita que le vamos a dar para que almuerce”.

De inmediato llego una mesera y le dijo a don José que no se podía sentar, que si ellos le iban a pagar el pedido, él tenía que llevárselo y comer afuera.

Pensábamos que era un mal proceder de la mesera y le pedimos llamar al administrador; llegó una señora (no sé si dueña) a ratificar lo anterior y comunicarnos que era una orden; Don José no era apto para comer en su restaurante, que por cierto estaba vacío.

No se le vio una pizca de pena discriminando al señor en su cara. Él un hombre decente, padre de tres hijos, bien vestido, valiéndose de una guitarra y sus canciones para vivir. ¿Qué daño le hace al mundo que se siente a almorzar? ¿Qué diferencia tiene él con el resto de comensales?.

¿No se supone que personas como Don José son las que admiramos; un hombre trabajador, decente, artista, humilde, campesino; así como vestimos con orgullo a nuestros niños el día de la “antioqueñidad” evocando un hombre como él se disfrazan nuestros políticos para hacer campaña y lo tiene plasmado nuestra más grande marca de café, pero la doble moral hace que cuando lo tenemos en carne y hueso lo pisoteemos y humillemos.

¿Por qué será que creemos que valemos más o menos por cómo nos vestimos o por lo que ganamos?
Indico Valeria en su Facebook.

 

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