Las Horas Más Oscuras: La Mejor Hora de Gary Oldman

No hay una figura que mejor defina la obstinación del pueblo inglés que Winston Churchill, y en Darkest Hour (Las Horas Más Oscuras) Gary Oldman lo representa con una contundencia dramática y una fluidez pocas veces vista en el cine.

Soberbia e imperial actuación de Gary Oldman en Darkest Hour
Nunca rendirse…

Oldman, actor inglés mundialmente conocido, hace en Darkest Hour una de las más intensas y poderosas actuaciones de su carrera. Churchill, el personaje histórico, alcanzó notoriedad en el siglo XIX como un joven patricio al servicio del ejército imperial inglés. Luchando en la guerra de los Boers, el joven oficial cayó prisionero de los guerrilleros sudafricanos en guerra contra Inglaterra. Winston, impetuoso hasta el fin de sus días, escapó y el relato de sus correrías africanas conquistó al pueblo inglés.

Gary Oldman se echa al hombro la película, no cabe duda que Darkest Hour es su mejor actuación

Luego, ya en la Primera Guerra Mundial, Winston quiso desatascar el marasmo de las trincheras, intentando abrir un nuevo frente. Para sacar a los otomanos del lado de los imperios, Churchill planificó una operación anfibia en las playas de Gallipoli. Con los turcos fuera de juego, se esperaba hacer un gran movimiento en forma de pinza y derrotar a Alemania. Pero la jugada, lejos de ser exitosa, se convirtió en un desastre táctico, cobrándose la vida de 25,000 jóvenes soldados. A Churchill se le señaló como el responsable político y se le relevó de sus funciones en el almirantazgo inglés. Por años se alejó de los reflectores, hasta que el agresivo avance militar hitleriano lo puso al frente del gobierno.

Es impresionante la transformación de Gary Oldman para la película

Darkest Hour inicia en los difíciles días de mayo del 40, cuando Francia, principal puntal contra Alemania, era conquistada fulminantemente. La cobarde política del apaciguamiento de Chamberlain llevó a una caída de su gabinete, para reemplazarse por el de Churchill. 300,000 tropas inglesas se destinaron para combatir a la Werhmacht, pero la lucha ya estaba perdida y era urgente rescatarlas. Winston, siempre imaginativo, se sacó de la chistera, literalmente, la Operación Dynamo, y así salvó los efectivos varados en Dunkerque. Oldman, impecable en su actuación, refleja esas dudas que asaltaron al líder británico pocos días después de que Francia cayese.

Darkest Hour es la tercera película que se hace en el último año con Churchill como personaje

A toro pasado todos son Manolete, pero lo que hoy se vería muy difícil (la invasión de Inglaterra), en mayo de 1940 era una realidad tan presente que muchos en la élite británica se aprestaban a negociar con los hunos. Con todos los defectos del mundo, que los tuvo, –irascible, borracho, egoísta, ególatra…- Churchill sabía que ésta no era opción. No es exagerado afirmar que el destino del mundo libre durante algo más de un año estuvo en sus manos. Darkest Hour no intenta hacer apología del personaje, solo se centra en ese mes clave del conflicto con los nazis. Los héroes reales distan de los imaginarios, y Darkest Hour no es una alabanza a quien tuvo luces y sombras. Es una instantánea de un momento decisivo en la Historia de la Humanidad, quizá el más decisivo del milenio anterior.

Su gran destreza oratoria fue siempre su mejor arma

Una frase del largometraje tiene ecos hoy: no se razona con un tigre cuando tu cabeza está en su boca. Darkest Hour muestra la presión que sobre Winston ejerció la élite política inglesa para obligarlo a la negociación de paz. Los políticos, intelectuales del saber gobernar, consideraban que en aras de la paz, cualquier sacrificio era poco, incluso la libertad. Olvidaban, tal y como muchos hoy en día lo hacen, esa maravillosa frase de Benjamin Franklin: «aquellos que renunciarían a una libertad esencial para comprar un poco de seguridad momentánea, no merecen ni libertad ni seguridad y acabarán perdiendo ambas». Es más común de lo que se suele pensar el que los pueblos no se merecen los gobernantes que tienen.

Darkest Hour y Dunkirk compiten por el premio Oscar a mejor película, curiosamente ambas se ambientan en los mismos días.

Churchill, noble desde la cuna, se dio cuenta de que el honor inglés trasciende a sus instituciones y decidió luchar. Se apoyó Winston en impecables discursos que pulía obsesivamente-«él movilizó la lengua inglesa y la envió a la batalla»-. Son tan bellas estas piezas retoricas que tras casi 80 años de existencia, aún hacen emocionar a aquel que las escucha. Darkest Hour es un firme candidato este año a los premios de la academia, siendo Gary Oldman su mayor apuesta. Más allá de si este talentoso actor es recompensado con un Oscar por su soberbio perfomance, Darkest Hour va a pasar a la Historia del cine como una oda del triunfo de la constancia y la obstinación ante la adversidad.

Darkest Hour, un film sobre el hombre que salvó a la Humanidad