La Amante de mi Padre: diario de un joven insatisfecho en New York

The Only Living Boy in New York, desastrosamente traducida para Latinoamérica como La Amante de mi Padre, – spoilers ahead!-, es una nueva propuesta cinematográfica dirigida por Marc Webb (500 Días sin Summer (09), Amazing Spider Man (12), Gifted (17)).

The Only Living Boy in New York tiene momentos de profunda perspicacia.

El largometraje cuenta con un gran reparto actoral, entre los que se encuentran Pierce Brosnan y el legendario Jeff Bridges. Cuenta una historia con obvias desinencias hacia El Graduado (67), film que justo por estos días llega al medio siglo.

Thomas, recién egresado del college, no tiene aún un rumbo fijo de vida, está aparentemente enamorado de una chica comprometida. Sus progenitores, bien conectados y de recursos, lo alientan a que tome una decisión, pero él se toma su tiempo. Mientras Thomas encuentra destino, vive el estilo bohemio desahogado y sin presiones que solo quien tiene padres ricos puede permitirse. Un día descubre que su padre engaña a su madre, siendo este el detonante para que se desarrolle la trama.

The Only Living Boy in New York es también una excusa para mostrar la escena cultural actual de New York. NY siempre ha vibrado, pero las revoluciones posmodernas (2,0, fitness, etc) han reducido a sombras lo que alguna vez fue. Meca artística por excelencia durante todo el siglo XX, hoy La Gran Manzana se debate entre restaurantes veganos y Starbucks. Thomas se rebela contra ese nuevo mundo, contra la sofisticada afectación en que se mueven sus padres y sus amigos. Son sorprendentes los problemas y angustias que alguien que no enfrenta urgencias económicas de ningún tipo puede creer que tiene. Como en El Graduado, Thomas no tiene propósitos, como en el Graduado una mujer mayor y experimentada entra al juego. Pero a diferencia de El Graduado, que termina con un final abierto antológico, el film intenta resolverse de manera atropellada.

En The Only Living Boy in New York se encuentran el desencanto de una generación joven con la búsqueda de felicidad y estabilidad de sus mayores.

El personaje mejor construido y equilibrado es indudablemente el de Jeff Bridges; alcohólico, sabio, y dueño de una cultura inmensa. Thomas le toma gran afición y es a través de él como personaje narrador-confidente que la trama argumental se desarrolla. Escritor sobreviviente del New York duro y oscuro de los años 70, W.F. representa lo que el joven Webb anhela. Ser un talentoso escritor, con una corta pero leal legión de seguidores, contar historias y que estas lleguen al público.

Pero más allá de un excelente Jeff Bridges, como siempre, el largometraje falla en despegarse de su referente cinematográfico clásico. Un largometraje de este estilo no debe darle al público todo cortado y listo para cocinarse, debe forzar su entendimiento. Con una musicalización a caballo entre el New York clásico y los nuevos ritmos posmodernos, The Only Living Boy in New York es un largometraje que entretiene, pero con un casting tan poderoso y completo, se infiere que pudo hacerse más.