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60 minutos para morir: Saw se vuelve a reescribir

Escape Room (2017), recién estrenado en Colombia como 60 minutos para morir, es un thriller de horror del subgénero slasher. La historia gira en torno a 6 amigos que deciden embarcarse en la extraña experiencia de un Cuarto de Escape. Este tipo de experiencias de juego se ha venido popularizando en ciertos países de Europa y en los Estados Unidos. La mecánica consiste en encerrarse en un cuarto o serie de cuartos, solo o en compañía de otras personas.

Escape Room se estrenó en Colombia el 7 de diciembre de 2017

De estos recintos se puede salir utilizando solo y nada más que el ingenio, resolviendo una serie de complicadas pistas. En la película todo va más o menos así, hasta que lo inocente en principio, se torna macabro y mortal. Escape Room se intenta aprovechar de la estela de éxito y originalidad tomando prestados elementos que dejó la saga Saw. Pero Escape Room no concreta hacia donde quiere transitar con su argumento, ni conecta a la manera de mencionada franquicia.

Escape Room será el tipo de Slahers que van a proliferar en esta nueva generación del cine.

El largometraje cumple en tanto logra atrapar la atención del espectador, pero su falta de fluidez la hace ver forzada. Además, le toma casi dos tercios de metraje despegar y las actuaciones no son consistentes, ni los personajes desarrollados cabalmente. No hay porque alarmarse, este es el signo de nuestros tiempos, estos son los slashers que nos van a tocar. El cine, como toda actividad proveniente del ser humano, es de modas, y el cine no escapa a esta constante. Escape Room probablemente se convertirá en una lucrativa franquicia de horror, y que al estilo de la ya mencionada Saw. Legiones de espectadores irán a ver las secuelas, infructuosamente esperando volverse a sorprender y asustar como lo hizo la primera. No hay que llamarse a equívoco alguno, Escape Room sabe hacia dónde va, no tiene pretensiones artísticas de ningún tipo.

El espectador no sentirá que fue engañado ni asaltado en su buena fe, el film no intentó ser algo diferente. A los seguidores ciegos de este tipo de largometrajes no les va a importar los absurdos y forzados giros argumentales. Tampoco va a ser óbice para entretenerse, los acartonados y casi caricaturescos personajes, lo importante serán los hectolitros de sangre. No deben faltar las cada vez más elaboradas e inverosímiles formas en que los personajes van muriendo –acuchillados, empalados, despedazados-. Y los finales, como en el caso de este largometraje, deben ser abiertos, confusos y ojalá en forma de cliffhanger. Todo para generar en el incondicional el suficiente interés para volver las veces que los ejecutivos del estudio lo consideren. No es un largometraje para desechar, tampoco es el mejor de la temporada ni de su género, es un film pasable que va a satisfacer a sus cultores.