La violencia contra la mujer, la cicatriz que debe ser eliminada

Que paradoja luchar para eliminar algo que nunca debió existir. Por ejemplo, el día para eliminar la violencia contra la mujer no debería ser parte del calendario, pues en primera instancia jamás debió haber sido parte de la historia.

El 25 de noviembre se conmemora el Día Internacional para Eliminar la Violencia contra la Mujer. A raíz de esto, millones de personas han salido a las calles a alzar sus voces en contra de esta. Los periódicos han llenado las primeras planas protestando en contra de la violencia de género. Pero, ¿Qué pasa con los otros 364 días del año?

Lastimosamente, el resto de los días las mujeres sufren violencia en sus hogares,trabajos, y en su diario vivir. Muchas son golpeadas por un hombre que tiene el atrevimiento de escudarse en el amor. Otras, son víctimas de la violencia psicológica, aquella que no deja heridas en la piel, sino por el contrario en el alma.

Las Naciones Unidas afirman que: «En la actualidad, la violencia contra las mujeres y las niñas es una de las violaciones de los derechos humanos más extendidas, persistentes y devastadoras del mundo.» Además, exponen en una encuesta realizada a 87 países que » entre 2005 y 2016, el 19% de las mujeres de entre 15 y 49 años de edad dijeron que habían experimentado violencia física o sexual, o ambas, a manos de su pareja en los 12 meses anteriores a ser preguntadas sobre este asunto.»

Colombia no es la excepción, según la Defensoría del Pueblo, en el primer semestre del año se presentaron 399 casos de feminicidio. 

#NiUnaMenos. Es un grito colectivo muy escuchado en Colombia. Pero ¿Cuándo las personas van a tener coherencia con sus palabras y acciones?

Somos dignas de respeto, no por el hecho de ser mujeres, sino por la cuestión de ser personas.

Llegó el momento en que nosotras, las mujeres, dejemos de ser vistas como un elemento material. Dejemos de ser vistas como el elemento más frágil del mundo. No lo somos. Somos fuertes. Nos ha tocado luchar por nuestro lugar en el mundo.Ya nos cansamos de los piropos morbosos en la calle. Nos cansamos de la diferencia de salario por ser mujer. Ya no queremos ser vistas como una cara bonita, o seguir viendo en las noticias rostros desfigurados. Nos negamos a ser víctima  de un hombre lleno de inseguridades, el cual que cree que somos de su propiedad. Nos cansamos de ser juzgadas de manera cruel y ser llamadas con adjetivos desagradables.Sin embargo, mujeres dejemos de juzgar a nuestras compañeras, que nuestros labios hablen vida para ellas. 

La esperanza se mantiene, la violencia contra la mujer un día será  eliminada. Mientras tanto,somos nosotras las que tenemos la obligación de terminar las relaciones en las cuales existe maltrato. Las palabras que nos hacen sentir inferiores. Pero ante todo, estar convencidas que somos fuertes, valiosas, amadas, respetadas  e importantes para que nunca nadie se atreva a pisotearnos.

“HAY CRIMINALES QUE PROCLAMAN TAN CAMPANTES ‘LA MATÉ PORQUE ERA MÍA’, ASÍ NO MÁS, COMO SI FUERA COSA DE SENTIDO COMÚN Y JUSTO DE TODA JUSTICIA Y DERECHO DE PROPIEDAD PRIVADA, QUE HACE AL HOMBRE DUEÑO DE LA MUJER. PERO NINGUNO, NINGUNO, NI EL MÁS MACHO DE LOS SUPERMACHOS TIENE LA VALENTÍA DE CONFESAR ‘LA MATÉ POR MIEDO’, PORQUE AL FIN Y AL CABO EL MIEDO DE LA MUJER A LA VIOLENCIA DEL HOMBRE ES EL ESPEJO DEL MIEDO DEL HOMBRE A LA MUJER SIN MIEDO” Eduardo Galeano