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Casablanca llega a los 75 años: «Siempre tendremos París»

Casablanca, el clásico atemporal por antonomasia, llegaba hace poco a los 75 años desde su estreno.

Casablanca es un largometraje universalmente celebrado, además de ser uno de los filmes con más influencia en el séptimo arte. Dirigida por Michael Curtiz, Casablanca se ambienta en la ciudad del mismo nombre, que para ese momento era teóricamente neutral. En plena segunda guerra, esta ciudad norteafricana era un hervidero de espías y refugiados que luchaban por abandonar el Reich.

La historia gira en torno a Rick, (Humphrey Bogart) un duro y cínico norteamericano que se encuentra con su pasado.  Este se encarna en la hermosa Ilse (Ingrid Bergman), con quien tuvo un idilio parisino en vísperas de su ocupación alemana. Ella le abandona y para olvidarla, el adolorido Bogart se refugia en la ciudad marroquí, regentando el Rick’s Café American. Ilse, la bellísima Ilse aparece en esa ratonera africana, pero con su esposo Victor Laszlo, líder resistente huido de Europa.

Y he aquí que de todos los cafés y locales del mundo, Ilse entra al suyo para echar un trago.

Casablanca es el duelo entre el corazón y la razón; Rick e Ilse quieren huir juntos y seguir su corazón. La razón la encarna Laszlo, pieza clave para terminar con el mandato del Führer en Europa, su supervivencia es vital. Rick e Ilse se enamoraron en París, poco antes que la bestia fascista la ocupara al paso de la oca. «Los alemanes iban de gris, tú ibas de azul» le dice Rick al volverla a ver, evocando esa desgarradora escena.

no inició como el clásico por definición que hoy conocemos, el guion se reescribió varias veces durante el rodaje. La actriz Ingrid Bergman era más alta que Boogey, por lo que se realizaron malabares para hacerlos igual de altos. El pianista de la película, uno de los hilos conductores del largometraje, no sabía tocarlo, siendo su instrumento la batería. La maravillosa canción –As time goes by– no era del gusto de su autor, ya que la consideraba como vulgar y banal.

El largometraje Casablanca fue visto por mucho tiempo como una película de propaganda

Para el momento en que el largometraje se estrenó, Casablanca, la ciudad en la que se desarrolla, se liberaba. Infaltable en los listados de mejores filmes del séptimo arte, en su momento solo se consideró como propaganda de guerra. Otra de sus virtudes es la gran profusión de frases que han quedado para el uso en la cultura popular. Frases que ora fueron puestas ahí a veces como chistes internos entre los protagonistas principales «Este es por verte, pequeña». Ora como una autocrítica de los guionistas por lo que consideraban un trabajo literario mediocre «Arresten a los sospechosos habituales».

La química entre los protagonistas funciona perfectamente, tanto estelares como secundarios, es evidente que ellos se la pasaron en grande. Como apunte curioso queda el hecho de que los actores que encarnaban papeles de nazis eran en realidad actores judíos. De todas las poderosas escenas del film, una de las más impactantes es la del duelo musical entre alemanes y franceses. Aquella joven y bella mujer, camarera en el café de Rick, y que derrama sus lágrimas mientras entona La Marselleise, era la Francia ocupada –pero no vencida- por la Wehrmacht alemana.

No vamos a destripar el final, los que la han visto quieren volverse a sorprender, y los que no, querrán iniciar una bella amistad.