Medio siglo de Al Calor de la Noche. El cine y los derechos civiles

Corría 1967 cuando un excelente pero polémico largometraje se estrenó: Al Calor de la Noche (In the Heat of Night).

Medio siglo de Al Calor de la Noche. El cine y los derechos civiles.

Para ese momento, los Estados Unidos estaba viviendo un momento convulso de su historia reciente. El movimiento por los derechos civiles estaba en su apogeo. Y las protestas, motines y revueltas raciales eran el pan de cada día. Figuras como Martin Luther King, Malcolm X se convirtieron en iconos de la lucha por los derechos de los afroamericanos.

El cine también terció, y filmes como Adivina quién viene a cenar (1967) además del que nos convoca hoy, reflejaban un mundo que estaba cambiando. Que estaba entendiendo que quien se precie de incluyente y de democrático, debe aceptar las diferencias y renunciar al racismo.

En el momento en que se estrenó, la lucha por los derechos civiles estaba en su punto más álgido.

El argumento del largometraje estriba sobre un tranquilo pueblo de Mississippi en donde nunca pasa nada. Una noche, uno de los diputados del comisario encuentra el cuerpo acribillado de un rico empresario de la región. Dado que eso no ocurre con frecuencia, todos los forasteros son sospechosos inmediatos. En la estación de trenes está Virgil Tibbs (Sidney Poitier) y bajo las instrucciones del sheriff, le detienen y al cachearle le encuentran 200 dólares.

En Al Calor de la Noche, El jefe de policía Bill Gillespie (Rod Steiger), quién lleva el racismo en la sangre, le incoa a confesar el asesinato. Pero Tibbs no es un asesino ni un ladrón, sino un agente de policía –They call me Mr. Tibbs- y aclarado el asunto, Gillespie le pide, no sin ciertas reservas, que le ayude a resolver el asesinato. Ambos personajes se detestan por sus convicciones del mundo, pero ambos creen en la ley, por lo tanto echan a un lado sus odios ancestrales para servirle a la justicia.

El personaje de Virgil Tibbs apareció en dos largometrajes más y una serie de televisión.

Este largometraje sirvió a la lucha, en cuanto muestra por primera vez a un personaje afroamericano pero sin estereotiparle. Ya no es el negro «Tío Tom» sumiso y carente de elegancia. Poitier encarna a un astuto, bien entrenado y altamente intelectualizado detective de homicidios de Philadelphia. Él sabe que en el sur le odian porque encarna lo que ellos no desean que se convierta su población negra. Inteligente, arrojado y valeroso. Una de las escenas que más dio de que hablar fue aquella en donde Tibbs se entrevista con Mr. Endicott, prominente prohombre del pueblo. El personaje de Tibbs, incisivo como debe serlo un buen detective, pregunta sin ningún miramiento hacia el poder o el origen racial de aquel hombre blanco, este se siente insultado, cruzándole la cara de una bofetada, agresión a la que Tibbs responde inmediatamente.

El congreso de E.E.U.U. designó a Al Calor de la Noche para su conservación, dada su importancia histórica y estética.

Esta escena conocida como «la bofetada que dio la vuelta al mundo» fue todo un hito en la historia del cine. Ya que era la primera vez -que se registrase-, que un negro no solamente no aguantaba la agresión, sino que la devolvía. Se ha dicho de cines en donde se obligaba al proyeccionista a devolver el metraje para volver a ver la escena.

La película fue todo un boom, encumbrando a Sidney Poitier como un actor de primer nivel. El primer actor afroamericano en recibir un Oscar, amen de un símbolo de la lucha negra en los años 60. El personaje que encarnó, Virgil Tibbs dio para 2 películas más y una serie de televisión. La película, tuvo 7 nominaciones, ganando 5 premios, entre ellos mejor actor para Rod Steiger y mejor película. Al Calor de la Noche cumple 50 años, y su relevancia sigue igual de actual, hoy como ayer.

Medio siglo de Al Calor de la Noche. El cine y los derechos civiles.

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