Dos son familia, Remake de No se aceptan devoluciones

En salas se encuentra el remake francés de la archiconocida, taquillera y lacrimógena No se aceptan devoluciones. Con el nombre de Dos son familia (Demain tout commence), la historia gira en torno a Samuel. Quien lleva una vida disipada entre fiestas en la playa y conquistas de una noche. 

Un día, una de esas conquistas aparece en su vida para devolverle una «bendición». Fruto de una noche de pasión, de la cual nuestro personaje si apenas recuerda. El resto es conocido para los que ya han visto el largometraje original. En el intento de devolver el fruto de su «amor», Samuel se encariña con la pequeña y, su vida cambia –sin protestas de parte de este- de un plumazo; tornando de playboy y casanova redomado, a padre de familia amoroso y abnegado.

Se ha ido construyendo casi un sub-género en torno a estos argumentos, que buscan detonar lagrimas en el espectador. Que apele a los sentimientos más arraigados de compasión y de solidaridad, innatos por otro lado en los seres humanos. Si bien como en Dos son familia, la premisa funciona, el problema es que el cine es más que eso.

Dos son familia repito la fórmula exitosa de No se aceptan devoluciones

Dos son familia intenta, pero no logra despegar como largometraje independiente, su sabor a remake es inconfundible.

Con obvias reminiscencias de esa gran película que fue Kramer vs Kramer (1980). Y sin negar que es un remake directo y casi sin cambios de No se aceptan devoluciones. Dos son familia no logra convertirse en una película original. Este film es otra prueba más de que al cine de hoy no le interesa contar buenas y novedosas historias, (sino garantizar que su inversión será lucrativa yendo a lo seguro). Y qué más seguro que una historia que sacará lagrimones en un público ávido de ver en el cine las telenovelas que tanto adora y que consume sin cesar.Finalmente el público es el juez último de un producto fílmico y es este el que determinará la calidad de esta película.