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MARTIN, el pequeño de 16 años que huyo de la guerra !!!

Noviembre de 2007, aprovechando la confianza de sus comandantes, Martin, un pequeño de 16 años quien llevaba 7 años en la guerra decide salir para nunca más volver.

Estaba cansado de cargar una lápida sobre la espalda”, hoy a sus 24 años Martin cuenta entre recuerdos no muy buenos como fueron sus 7 años en las Farc, narra que le alcanzaron para conocer casi todos los secretos de la guerra. Corrió por la selva huyendo de los bombardeos y también se disfrazó de campesino para espiar al Ejército y alertar a los demás guerrilleros sobre sus movimientos. Transportó explosivos a lo largo de tres municipios para la toma de un pueblo y vio morir en combate a muchos de sus compañeros.

Uno de sus hermanos también fue guerrillero y reclutado siendo menor de edad, ‘nosotros nacimos en medio de la guerra, en mi casa se quedaban diferentes comandantes con su compañera sentimental, y ese día que ellos dormían en la casa no era raro tomarnos fotos con sus armas, nos enseñaban a manejarlas, a mí el fusil me llegaba arriba de los tobillos’ cuenta Martin.

Toda la vida tuve contacto con la guerrilla, yo crecí en ese ambiente, llego un punto en el que yo hacía los mandados básicos de la guerrilla (pilas, radios, etc.), ellos comían en la casa, dormían alli, casi que vivían alli, pues se quedaban frecuentemente, eran nuestros vecinos y nos apoyaban cuando la economía estaba difícil”, reconoce. Luego cuenta que en su vereda la escuela solo funcionaba hasta quinto de primaria, y que para terminar el bachillerato tocaba viajar hasta un pueblo ubicado a 30 kilómetros por una carretera destartalada.

Estaba siempre esperando a que me mataran, eso me desmotivaba, un día salí a la ciudad y vi el mensaje de la alta consejería para la paz hoy ACR, y decidí no volver, yo en realidad quería vivir una vida diferente, uno como pelao quiere otra cosa, quiere es estar jugando, yo veía la guerra como un juego, de hecho las armas, fusiles y explosivos fueron mis primeros juguetes”, reafirma Martín.

Cuenta que ingreso a las filas de las FARC, con su hermano y un amigo de la escuela en la que estudiaron juntos hasta cuarto de primaria y que durante el tiempo que hizo parte de la guerrilla combatió al lado de personas de su edad. “En la columna en la que yo estaba habían ocho como yo y una vez vi a un grupo de más o menos 80 niños uniformados y con fusil que se los estaban llevando para un campo de entrenamiento”, recuerda, más adelante se enteró que de esos pequeños ya muchos habían muerto víctimas de las balas atroces del conflicto.

Martín se entregó en una sede del Icbf y de esa forma se convirtió en uno de los 5.708 menores de edad que desde 1999 y hasta enero de este año han recibido atención especializada del instituto colombiano de bienestar familiar (ICBF) luego de su paso por algún grupo armado ilegal.

Existen ciertas condiciones sociales que empujan a los menores a vincularse al conflicto armado. Entre ellas están la pobreza, la falta de oportunidades y la ausencia de otras caras del Estado, todas estas condiciones estaban presentes en la vida de Martín, el cuarto de los nueve hijos de una madre campesina dedicada a cuidar un cultivo de amapola, la planta que sirve de insumo para la fabricación de la heroína.

Martin es un muchacho muy proactivo, muy juicioso, él se abre caminos solo” cuenta un funcionario de la Agencia Colombiana para la Reintegración ACR; hoy tiene relación con una organización internacional llamada AGAPE FOR COLOMBIA, desde allí lidera actividades de reintegración y encuentros de reconciliación con personas víctimas del conflicto, ex secuestrados, exmilitares, tuvo la oportunidad de viajar a Canadá donde vivió de cerca experiencias de reconciliación, fue algo muy emotivo, expresa Martin, hemos hecho encuentros con mujeres víctimas de abuso sexual por parte de los grupos armados, allí se pide perdón esto es fundamental para superar ese duelo, es un compromiso de todos, es nuestra responsabilidad, afirma.

Hoy, a sus 24 años, Martín termina una carrera profesional, tiene una hermosa hija de seis años, su vida se ha tornado diferente, atrás quedaron los silbidos de las balas y el horror de la guerra.

Ministerio De Defensa Nacional