¡Estoy bien! La realidad que esconde un suicida.

Luego del trágico suceso de este miércoles donde una mujer decidió acabar con su vida y la de su pequeño, surgen muchos señalamientos, pero, y si mejor en vez de criticar empezamos a ayudamos a los que están con nosotros.

La depresión es una enfermedad y puede disfrazarse de muchas maneras. Normalmente cuando alguien esta sumergido en ella, no va por la calle gritando a los cuatro vientos que se siente mal, que la tristeza lo quiebra o que ya no puede más. La mayoría de las personas, saben fingir muy bien un estado completamente opuesto al de la depresión.

El año pasado, el 19 de noviembre, Cali y el gremio de Periodistas se vio golpeada cuando el ex jefe de comunicaciones del Deportivo Cali Steven López Niño se quitó la vida cuando mostraba que pareciera que no le pasa nada, pero por dentro parece no soportaba su propia existencia.

Los problemas económicos, sentimentales y lo que lo rodea al parecer lleva a las personas a tomar esta trágica decisión.

Pero, y que dice Dios o la Biblia sobre el suicidio?  El primer pensamiento errado que encontramos en muchas personas es: un suicida, al tomar el poder de Dios en sus propias manos, comete un pecado que lo lleva al infierno. Pero no encontramos ni un pasaje bíblico que afirme claramente esta conclusión. El silencio de la Biblia es justamente para que los vivos no le usurpemos el poder de juzgar a Dios el hecho del suicido, enviando nosotros a las personas a la salvación o a la condenación.

 

Al contrario, un pensamiento movido por el amor considera que el suicidio es un acto propio de una persona, que movida por la desesperación es un dato que sólo Dios conoce. 

Según la OMS cerca de 3 mil personas se suicidan al día, eso equivale a una cada 30 segundos, y otras 60 mil personas intentan hacerlo pero no lo logran.

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