A la iglesia hay que ir con dos cosas; la biblia y la billetera.

La iglesia es ese sitio sagrado al que acuden los creyentes para reafirmar su fe. Esperando que su Dios los escuche y se apiade de su alma. Es un lugar seguro y de puertas abiertas, que recibe a todo aquel que quiera ‘enderezar’ su camino. Pero ¡ojo! A la iglesia no se puede ir con las manos y los bolsillos vacíos. A juzgar por los millonarios ingresos que obtienen estos ‘lugares sagrados’. Entre más dinero usted done, más rápido y claro, escucha Dios su plegaria.

Según un informe de la revista Dinero, en 2013, el ingreso anual de las iglesias en Colombia llegaba a los 10 mil millones de pesos. En dicho informe, se comparaba los ingresos que obtenían las instituciones educativas en contraste con el de las iglesias. Y el resultado era triste pero a la vez, ‘milagroso’. En el país los templos de oración reciben mucho más dinero y respaldo del Estado que los colegios.

Pero estos datos no sorprenden. Si se tiene en cuenta que, en la actualidad, existen más de 7.000 iglesias registradas en todo el país. Y que, según el Ministerio del Interior, cada mes se reciben entre 30 y 50 solicitudes para nuevas iglesias o templos.

La proliferación de las iglesias, no solo es un tema de fe. No solo se trata de que, como decía Albert Einstein, “los seres humanos somos débiles por eso necesitamos creer en un Dios”. Esto va más allá. En Colombia las iglesias son consideradas entidades sin ánimo de lucro. Así que no deben pagar impuestos, ni declarar renta. Pero a pesar de ser ‘entidades sin ánimo de lucro’ según la ley colombiana. Las iglesias en el país, anualmente reportan cifras tan ‘milagrosas’ que sobrepasan los miles de millones de pesos. ¿De dónde sale todo ese dinero que le entra a estos lugares de fe?

¿Cuánto cuesta ser creyente en Colombia?

En el país hay iglesias tan grandes a las que, fácilmente, en una noche de congregación, le caben al rededor de mil quinientas personas. O hasta tres mil personas, como en la iglesia El Lugar De Su Presencia, una de las más grandes de Bogotá. En la que incluso se hacen filas de más de cinco cuadras cada domingo antes de comenzar el culto. En muchas de estas iglesias, en su mayoría evangélicas o cristianas, al ingreso, junto con una revista alusiva al sermón del día, se le entrega a los asistentes un pequeño sobre color blanco. Vació. ¿La intención? Que al final del culto este sobre esté lleno de billetes, que serán donados para la congregación.

Es decir que, si en una iglesia a la que asisten por día, unas mil quinientas personas, cada una de estas ‘mete’ en el sobre 20 mil pesos. Al final del culto, se habrán recogido 30 millones de pesos. De los cuales, ni un solo centavo es declarado ante el Estado.

iglesias y diezmos.

 

¿A dónde van esos 30 millones? ¿Qué hacen los pastores y líderes religiosos con esa plata? Ciertamente este dinero no es gastado en pagarle honorarios a quienes llegan más temprano a la iglesia para ayudar a organizar todo lo del culto. ¡Estas personas son voluntarios! Puede ser que gasten el dinero en pagar los servicios del lugar; energía, agua, ¿gas? Pero con una sola reunión pueden costear esos gastos. ¿Entonces, a dónde va todo el dinero?

Los feligreses, que sagradamente dan su donativo en cada culto, deben pensar que este dinero va directo a una cuenta de banco sagrada. Que les asegura su lugar en el paraíso después de morir. Pero la verdad es que, gran parte de esos ingresos van directamente a la cuenta personal de los pastores. Incluso, en algunas ocasiones, también es destinada a apoyar campañas políticas. Como vimos en la pasada contienda electoral en donde varias iglesias cristianas se unieron al Centro Democrático, para apoyar a Iván Duque. Los resultados, muestran que, el dinero fue muy bien invertido, pues Duque resultó siendo elegido como presidente.

Iglesia Católica vs Iglesia Cristiana; de pobres a ricos. 

El Papa Francisco, en marzo pasado, le hizo un llamado a los sacerdotes de todo el mundo. Recordándoles que la misa debe ser gratis. Que no se debe cobrar. Que los creyentes pueden hacer donaciones voluntarias, pero que no se les debe cobrar. “¿Padre, cuánto tengo que pagar para que se diga mi nombre? Nada. ¿Entendido? Nada. La misa no se paga. La misa es el sacrificio de Cristo que es gratuito”, dijo el sumo pontífice. Pero a algunos padres, lo mandado por el Papa y la iglesia, no les termina de convencer. Hay quienes afirman que, lo cobrado por oficializar las misas, es aveces, lo único que las iglesias reciben y con lo que logran mantenerse.

En algunas iglesias de Cali y Bogotá. Una misa puede llegar a costar hasta 60 mil pesos. Según los requerimientos de los creyentes; música, alabanzas o sermones especiales. Una misa ‘sencilla’, puede costar entre 2 mil y 5 mil pesos.

Con las iglesias cristianas es diferente la cosa. Mientras los católicos insisten en que las donaciones son voluntarias y que no se debe ‘cobrar’ por asistir a una misa. En las iglesias cristianas las donaciones son, por decirlo de alguna forma, una norma. Quienes asisten a estas iglesias están acostumbrados a hacer cuantiosas donaciones anual o mensualmente. Esto, para ayudar a su congregación. Para apoyar en proyectos a sus pastores. O simplemente, para ganarse un lugar en el cielo. 

Viendo todo desde una perspectiva meramente económica, se podría decir que la fe, sí tiene precio.

 

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Dam Mina

Comunicador social. Periodista. Realizador audiovisual. Escritor aficionado. Fanático #1 de Shakira y tío enamorado. ¡Por qué hacer las cosas mal si las puedes hacer bien!

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