CVC suspende trabajos de extracción de piedra en el río Pance

La protección y el cuidado del agua son propósitos prioritarios en los que la administración del alcalde Maurice Armitage, a través del Departamento Administrativo de Gestión del Medio Ambiente, Dagma, ha enfocado grandes esfuerzos. En tal sentido, la primera autoridad ambiental del Municipio celebra la decisión de suspender la extracción de piedra en el río Pance, tomada en los últimos días por la Corporación Autónoma Regional del Valle, CVC.

“Nosotros venimos desarrollando una labor que busca garantizar el agua en cantidad y calidad para las presentes y futuras generaciones. Hemos articulado trabajos con la comunidad en las cuencas que traen el agua a Cali y, por ello, celebramos la decisión tomada por la Corporación Autónoma Regional del Valle en la que suspenden actividades de forma temporal en el río Pance”, indicó Claudia María Buitrago Restrepo, directora del Dagma.

A raíz del trabajo que desarrolla el Dagma en la zona rural de Cali, la entidad atendió el llamado de la ciudadanía sobre los impactos ambientales que se estaban presentando en el río Pance por la extracción de piedra. Pensando en el agua como bien supremo funcionarios de la autoridad ambiental realizaron en días pasados una visita técnica, en el tramo comprendido entre las carreras 143 y la 137.

El tramo visitado estaba concesionado para la extracción de material de arrastre, comprendido entre un club de eventos del sector, 500 metros aguas abajo, y 200 metros antes del puente de la vía Cañas Gordas. El espacio cuenta, igualmente, con concesión minera y licencia ambiental hasta el 2032, con una longitud total de 4 kilómetros y un polígono minero de 46 Ha, de las cuales la CVC solo otorgó 8.8 Ha para la mencionada concesión.

A partir de lo observado, el balance sobre los impactos ambientales dejan disminución, desvío e interrupción del cauce, creación de islotes, aparición de acumulaciones como islotes en la mitad del cauce, invasión del cauce del río, producto de las vías de acceso para el transporte de material (entrada y salida de volquetas y maquinaria pesada dentro del río) y depósito de sedimentos.

Otras causas de impacto ambiental identificadas en la visita fueron el vertimiento de aguas residuales sin tratamiento al río, posibles captaciones ilegales (presencia de mangueras), asentamientos de desarrollo incompleto en la franja de protección, residuos sólidos a lo largo de la ribera del río, presencia de pesebrera instalada a 10 metros de la orilla del río, excretas de animales (caballos) presentes a la orilla y dentro del cauce, contaminación por heces, pastoreo de animales dentro del cauce del río.

El equipo técnico y profesional del Dagma que realizó el recorrido, encontró varias situaciones como la de excavación profunda que deja ver un material de suelo diferente al normal del río, que en condiciones normales, sería el ‘canto rodado’ (fragmentos de roca redondeados y lisos), lo cual podría ser el resultado de la sobreexplotación de material.

Más adelante, sobre la margen derecha, se encontró erosión marginal y se identificaron tramos con excavación profunda, siendo posible que la socavación sea un fenómeno causado por la extracción excesiva de material.

También se hallaron heces fecales de caballo sobre el cauce principal del río, una manguera de ¾ sobre la orilla de la margen izquierda, la construcción de una cámara de inspección de alcantarillado y una estructura de disipación de energía de agua de escorrentía. Además de un vertimiento, posiblemente de agua residual, por el mal olor que se percibió en el punto de descarga.

Es evidente la contracción del cauce del río hacia la margen derecha para dar espacio a la vía conformada por material de arrastre sobre el cauce en la orilla izquierda, invadiendo el lecho.

En el último punto visitado se encontró importante excavación sobre la margen derecha, donde se ha empozado el agua, que se observa de mala calidad y, un poco más adelante, la maquinaria realizando las labores de extracción de material.

Estas situaciones pueden estar afectando la morfología del río y es importante que se haga seguimiento al tramo de la licencia, tanto aguas arriba como aguas abajo. Además, la diversidad biológica también se puede ver afectada por la deforestación, la degradación de suelos y la disminución de la calidad en el recurso hídrico.

Vale la pena destacar que tanto el POMCA (Plan de Manejo y Ordenamiento de la Cuenca) del río, como el POT (Plan de Ordenamiento Territorial) del municipio de Santiago de Cali; consideran que el Pance y sus bosques freatofíticos (con capacidad de absorber agua de las capas bajas de la tierra) son zonas de preservación ambiental por su tarea de conservar la vegetación del ecosistema de bosque seco tropical.

Fuente: Dagma

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