Oscuros Secretos: «el periódico de hoy es el borrador de la Historia»

La prensa debe cumplir el papel de inquisidor en una democracia: esa es la principal lección de The Post.

The Post, la historia de como la prensa se superpuso a la presión del hombre más poderoso del mundo
The Post, la historia de como la prensa se superpuso a la presión del hombre más poderoso del mundo

El último film de Spielberg, ese mago del cine, estriba sobre el enfrentamiento que con la prensa tuvo Trickie Nixon. Spielberg, que alcanzó su notoriedad con el cine fantástico, se ha decantado los últimos años por un cine más «serio». Sin embargo, los fanáticos de su vertiente fantástica pueden estar tranquilos. Para marzo se espera Ready Player One, superproducción basada en el libro homónimo de Ernest Cline, homenaje a los 80s. En este largometraje Spielberg se homenajeará a sí mismo, ya que muchas referencias de sus largometrajes están en el libro.

Cuando desde la Casa Blanca vía tribunales se presionó la no publicación de Los Papeles del Pentágono, fue The Post el que se arriesgó.

Pero volvamos a The Post. Los años 60 y los 70 fueron décadas difíciles y convulsas para el pueblo norteamericano. Un presidente muerto en Dallas, la revolución sexual, las luchas sociales, amén de las drogas iniciando el lento envenenamiento norteamericano. Pero, fundamentalmente, lo que atravesó con su estela de muerte y destrucción esas dos décadas fue el horror de Vietnam. El gobierno norteamericano estuvo involucrado 22 años en el sudeste asiático, tributándole a esa guerra con 55 mil efectivos muertos. John Kennedy la heredó de Ike y, tras su trágica desaparición, las administraciones de Johnson, Nixon y Ford la continuaron.

Streep y Hanks nunca habían trabajado juntos antes

Norteamérica quería impedir que Vietnam cayese bajo el comunismo. La comunidad de inteligencia estadounidense predecía un efecto dominó que tornaría rojo a todo el sudeste asiático, con la consabida pérdida de influencia norteamericana y el fortalecimiento de la Unión Soviética. Mientras tanto en casa, la prensa intentaba mostrar la verdad de la guerra. Trabajo difícil, además. Especialmente durante una administración tan opaca como la de Richard Nixon, político que persiguió con ferocidad a la prensa. Intentó silenciarla bajo su imperial voluntad con todos los recursos que tuvo a su disposición. Nixon se equiparaba con la figura presidencial. Así, consideraba que todo ataque hacia él como político era un ataque a la majestad presidencial.

The Post tiene dos nominaciones en los próximos premios Oscar. Por un lado, a mejor película y por otra parte, Meryl Streep como mejor actriz (siendo su nominación número 21).

Su egomanía era ilimitada. Daniel Ellsberg, quien fungió como analista militar para el Pentágono, tuvo acceso a secretos que reflejaban el desastre militar de Vietnam. Ellsbeg, intelectual con conciencia, decidió lo que ésta le dictaba: darle esa información a The Post (The Washington Post). Esos informes, conocidos después como The Pentagon Papers, reconocían que la guerra estaba perdida. Afirmaban que tan temprano como desde Kennedy se sabía que era imposible ganar. Así que Nixon se empleó a conciencia para evitar su divulgación por parte de la prensa. Más allá de deber patriota, su interés estaba en evitar quedar como un mentiroso, admitir que no dio información completa.

The Washington Post fue un diario que hizo historia en los años 70

¿Un presidente mentiroso y que cree estar por encima de la ley les parece algo familiar? El mensaje es claro. Parece que el nuevo tema favorito del cine de Hollywood es hablar de manera directa o indirecta sobre Donald Trump. Magnate de los negocios trasmutado en líder político, Trump ha demostrado desde su campaña presidencial despreciar flagrantemente a la prensa. The Post entonces es una palmaria declaración de principios: guerra frontal, sin cuartel, contra los que desprecian a su pueblo. La prensa jamás debe arrodillarse ante el poderoso, ante el gobernante; ya sea este elegido democráticamente o un sátrapa dictatorial. Los tiranos querrán domeñarla, pero el mundo libre la necesita contestaria; como un perro de presa al servicio del pueblo.

The Post nos recuerda esa época en que la prensa asustaba a los poderosos, en contraposición a los medios de hoy, arrodillados ante el mandamás de turno

El siglo XX demostró que las dictaduras ya no son como antes: el lobo ha aprendido a vestirse de oveja. Acudir con regularidad a las urnas ya no es un síntoma de libertad. The Post refleja la necesidad de una constante vigilancia sobre los que tienen las riendas de las naciones. No son intocables, a pesar de que lo crean. Porque, finalmente, el gobierno debe temer a sus gobernados y no al contrario. La democracia, enseña The Post, no es una meta, sino un camino a recorrer. Con triunfos y reveses que son, en esencia, parte de la construcción permanente de la libertad.

Su papel como Katharine Graham le ha significado a Meryl Streep su vigésima primera nominación a los premios Oscar

Andres Vargas

Historiador profesional, educador, obsesionado por el cine y la literatura. No hay nada más hermoso que un film con trasfondo histórico y que esté basado en una obra literaria.

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