Gandhi: 35 años del biopic de un grande

Gandhi, el biopic sobre el libertador y referente del moderno estado hindú, llegaba a salas de cine hace 35 años. Gandhi exigió miles de extras para su producciónEl film fue dirigido por Richard Attenborough, excelente actor y director, y protagonizada por Ben Kingsley, talentoso y prolífico actor inglés. El proyecto de llevar al celuloide la vida del gran líder y apóstol de la no violencia fue un sueño acariciado largamente por parte de sir Attenborough, pero el gran presupuesto y despliegue de medios necesarios fueron siempre un obstáculo.

Gandhi ha sido una figura que ha causado polémica, después de su muerte muchos errores de su pasado salieron a la luz

Finalmente al principio de la década de los 80, las cosas se dieron para echar a andar la producción cinematográfica. El peso de una figura histórica como Gandhi hacían difícil plantearse una idea clara sobre qué rodar y que desechar. En Gandhi, Attenborough enfrentó los mismos problemas que después tendría en su versión cinematográfica de la vida de Charles Chaplin. Llevar al celuloide la vida de un gigante histórico implicaba decidir sobre qué ignorar de su vida y qué inmortalizar. Attenborough, admirador de Mahatma Gandhi, trató de hacer un trabajo respetuoso, y el resultante fue una joya del cine inglés.

Ben Kingsley se apropió del personaje, dando una perfecta interpretación

El largometraje comienza con los inicios de Mohandas como abogado en Sudáfrica, su título universitario no fue suficiente para ganar aceptación, ni para obtener respeto entre sus pares europeos; aparte de que su naturaleza reservada no le granjeó mucha clientela. Un día, cuando viaja en tren, un guarda de la sección de blancos le expulsa debido a su oscura piel. El hindú se da cuenta que en su país las cosas son iguales, y que el problema son los ingleses. Si el siglo XX fue para Norteamérica, y el siglo XXI será para China, el XIX fue definitivamente de Inglaterra.

Mahatma Gandhi murió asesinado en 1948, cuando apenas salía de una huelga de hambre para cesar con la violencia en su país

A finales del siglo XIX, en plena época victoriana, una de cada cuatro personas en el mundo era súbdito inglés. De todo el imperio de su majestad británica, un territorio era considerado la joya de la corona: el subcontinente indio. La India proveía a la metrópoli de enormes recursos y se constituía en un gran mercado para los productos ingleses. El imperio se sustentaba en grado sumo en este territorio, vital para las ambiciones británicas de ser la potencia mundial.

Cuando los ingleses obligaron a comprar los géneros de la Metrópoli, Gandhi respondió con una campaña para que los indios hicieran su propia ropa.

Gandhi supo que la lucha contra el gigante no podía hacerse desde la violencia, tenía que hacerse sobre la dignidad. La película refleja, a pesar de una narración lenta y un metraje excesivo -¡más de 3 horas!-, la lucha de Gandhi por la libertad de su país; y que entretanto, la India no se disolviera en sus propias contradicciones internas. Ben Kingsley, quien interpretó a Gandhi, no era una figura consagrada en ese momento, pero su performance alcanzó nota perfecta. Kingsley, antes que representar a Gandhi, se convirtió en el mismo Gandhi, sus gestos, su voz, todo lo copió sobresalientemente.

Gandhi, el largometraje, fue el protagonista principal en la ceremonia de los premios Oscar de 1983 

Él investigó ampliamente sobre Mahatma Gandhi, logrando reflejar con su actuación esa fragilidad física pero fortaleza de espíritu del personaje. La academia tuvo en cuenta el gran esfuerzo por parte de Kingsley y le recompensó con un merecidísimo premio Oscar. En la ceremonia de 1983, de 11 nominaciones, este ganó 8, entre ellas la de mejor director y mejor película. Los poderosos discursos, la gran actuación de Kingsley y el homenaje a un grande, hacen de Gandhi un extraordinario largometraje.

Cuando Gandhi vivió en carne propia la discriminación, decidió que su labor era liberar a los pueblos sojuzgados