La Forma del Agua: un cuento de hadas moderno

Nadie como el director Guillermo del Toro para contarnos historias como The Shape of Water, una hermosa fábula de amor.

The Shape of water es una fábula moderna sobre el amor.
Entre el personaje de Elisa y la creatura, se desarrolla una especial relación

El realizador mexicano, consentido de Hollywood por la elevada factura de sus producciones, se ha convertido en sinónimo de calidad. Del Toro es un incansable creativo que ha incursionado en el mundo artístico como escritor de novela fantástica, realizador televisivo, activista social, promotor de causas benéficas de su país, llegando su impronta incluso hasta al mundo de los videojuegos. No obstante es por sus trabajos cinematográficos por lo que más se le reconoce, creando una entusiasta legión de seguidores. Como director –frecuentemente también como guionista- ha dado vida a grandes producciones en las que ha impreso su sello personal.

The Shape of Water ha sido una de las producciones más galardonadas en lo que va de la temporada de premios

Entre ellas se encuentran filmes como Mimic (97), largometraje de terror alabado por Stephen King, su primera correría en la meca del cine. En el 2001 puso muy alto el listón del género del terror con el film español El Espinazo del Diablo. Luego se hizo cargo de una de las más incomprendidas e inacabadas sagas del cine de los últimos tiempos: Hellboy. En 2006 produjo, escribió y dirigió su más laureado largometraje: El Laberinto del Fauno, recibiendo dos nominaciones al premio Oscar. Para 2013 el director mexicano se puso detrás de las cámaras de Pacific Rim, un megaproyecto hollywoodense de ciencia ficción. Con secuela de próxima aparición, Pacific le permitió coquetear con el kaiju y el mecha, géneros estilísticos japoneses que admira.

Michael Shannon está imponente en su papel de Strickland

Con The Shape of Water, Guillermo Del Toro confirma por qué se ha hecho de un nombre propio en el cine. Tiene un talento maravilloso para contar cuentos de hadas de una manera imaginativamente fluida y que conecta con el espectador. The Shape of Water se centra en torno a Elisa (Sally Hawkins), una chica que trabaja en una instalación gubernamental. Sus días son rutinarios, grises, sus actividades son casi rituales, se levanta, prepara su almuerzo, baño, llega a su empleo. Solo sobresale su amistad con su vecino Giles (Richard Jenkins) y con su compañera de trabajo Zelda Fuller (Octavia Spencer). Sin habla desde su nacimiento, Elisa fue encontrada abandonada al lado del río, creció en orfanatorios y nunca supo su origen.

La crítica entendida en cine predice que The Shape of Water es una de las más firmes candidatas en los próximos premios de la academia 

La película transcurre entre octubre y noviembre de 1962. Eso se colige porque en algún momento se escucha a Kennedy dirigiéndose a los norteamericanos durante La Crisis de los Misiles. En esa instalación militar de alto secreto, se llevan a cabo experimentos para que Estados Unidos aventaje a los rusos. Un día, mientras Elisa y su compañera se encuentran trabajando en el laboratorio, un extraño ser es llevado al lugar. Al parecer en ese sitio no tienen reparos en hablar abiertamente de secretos en frente de empleados sin acreditación adecuada. Un pequeño error que no le resta mérito al film. De manera inesperada, Elisa y el ser, una creatura anfibia capturada en el Amazonas, empiezan a comunicarse y a relacionarse.

Octavia Spencer hace un meritorio secundario al lado de Sally Hawkins

En The Shape of Water, la mejor actuación corre a cargo del magnífico Michael Shannon, quien interpreta al perturbado Strickland. Celoso perro de presa de los militares, Strickland se considera a sí mismo un patriota al servicio de su país. Habiendo capturado la criatura, «a la que los nativos adoraban como a un dios», quiere sacarle el mayor beneficio posible. Shannon, uno de los mejores actores actualmente, impregna a cada uno de sus personajes de la potencia de su carácter. Su impresionante registro y capacidad de imponer en escena, le vienen perfectamente a su rol en The Shape of Water. Otro actor resaltable es Doug Jones, quien personifica a la criatura, y quien ya había trabajado antes con Del Toro.

El estilo de Guillermo del Toro se refleja en The Shape of Water: escenarios oscuros pero historias luminosas, criaturas que bajo su aparente monstruosidad son más humanas que los mismos hombres.

Jones es un intérprete tan talentoso que no necesita hablar para que valoremos su trabajo. Su capacidad para exteriorizar sentimientos con sus movimientos es suficiente. Sin lugar a dudas que The Shape of Water es una obra maestra. Dado que su director fue premiado durante los globos de oro, no es exagerado afirmar que este largometraje tendrá mucho que decir en los próximos premios Oscar. Se agradece también que Del Toro esté tan orgulloso de sus raíces latinas. Él, junto a su colega y amigo Alfonso Cuarón, han conquistado el máximo mercado del cine mundial. Pero en el camino no han olvidado de donde vienen. Poética y sublime, así es The Shape of Water, uno de los mejores filmes del 2017.

The Shape of Water es un largometraje que encanta y sorprende

Andres Vargas

Historiador profesional, educador, obsesionado por el cine y la literatura. No hay nada más hermoso que un film con trasfondo histórico y que esté basado en una obra literaria.

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